“Un anuncio de 1 minuto puede hundir una marca”
Hoy en día casi todo lo que consumimos está influenciado por la publicidad, aunque muchas veces no nos demos cuenta. Desde la ropa que usamos hasta los lugares donde compramos, gran parte de esas decisiones nacen de lo que vemos en redes sociales. Instagram, TikTok y YouTube se convirtieron en el gran centro, donde las marcas compiten por nuestra atención. Y ahí es donde entra la publicidad, que se ha vuelto una de las herramientas más poderosas del marketing.
La publicidad ya no solo busca vender un producto, ahora intenta contar una historia, crear polémica o generar conexión con el público. Cada año se lanzan nuevas campañas que pueden convertirse en un éxito total o en un desastre viral. Un buen ejemplo de esto es lo que pasó entre American Eagle y GAP, dos marcas similares pero con resultados completamente diferentes por el mensaje que eligieron comunicar.

Grand Visión Marketing
American Eagle: “Sydney Sweeney has great jeans”
En junio, American Eagle lanzó una campaña junto a la actriz Sydney Sweeney. El anuncio jugaba con la frase “Sydney Sweeney has great jeans”, que suena casi igual a “great genes” (buenos genes). El problema fue que el mensaje se reforzaba con comentarios sobre sus ojos azules, su cuerpo y tomas muy enfocadas en su físico.
Lo que intentó ser gracioso e inteligente terminó siendo visto como ofensivo por muchas personas. En redes sociales, el anuncio fue señalado como racista y sexualizador, ya que parecía promover un ideal físico muy específico y excluyente. En lugar de generar una buena imagen de marca, el video abrió un debate enorme sobre la falta de diversidad y la manera en la que la moda sigue repitiendo ciertos estereotipos.
Lo que demuestra que hoy el público no se queda callado. Las personas analizan, critican y exigen responsabilidad a las marcas, y un error puede hacerse viral en cuestión de horas.
GAP: el momento perfecto y el mensaje correcto
Poco tiempo después, GAP lanzó su campaña “Better in Denim” junto al grupo musical KATSEYE. El video era sencillo: las chicas bailando una coreografía pegajosa con ropa de la marca. No había mensajes complicados ni juegos de palabras forzados, solo energía, música y estilo.
Lo interesante es que el anuncio mostraba diversidad cultural y se sentía mucho más alineado con lo que busca la Generación Z. Además, el formato parecía hecho especialmente para TikTok, lo que ayudó a que se volviera tendencia rápidamente. Mucha gente replicó el baile, compartió el video y fue a las tiendas buscando los outfits que llevaban las artistas.
Mientras American Eagle enfrentaba críticas y pérdida de ventas, GAP logró aumentar su popularidad y posicionarse como una marca más cercana y actual.
¿Diversidad real o diversidad a medias?
Aunque la campaña de GAP fue bien recibida, también hubo críticas. Algunas personas señalaron que, aunque había diversidad de piel y estilos, todas las modelos seguían teniendo cuerpos delgados. Esto deja claro que el público hoy en día es más exigente y espera una inclusión más completa, no solo lo mínimo para verse bien en redes.
Aun así, GAP supo leer mejor el momento y entender qué tipo de mensaje conecta con su audiencia.
Un video de un minuto puede cambiarlo todo
Este caso deja claro el enorme poder que tiene la publicidad en el marketing actual. Un solo video puede mejorar o destruir la imagen de una marca. Hoy el público busca sentirse identificado, representado e incluido, y las marcas que no entienden eso lo pagan caro.
En la era de las redes sociales, la publicidad no solo vende productos, vende valores. Y ahí está su verdadero poder. Compartir
